El Valle Amblés desde lo alto de Duruelo

Después de los incendios, temerosos de la próxima chispa —¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quién?—, quedan pocas ganas de escribir, tanto se ha dicho ya. Aunque, parafraseando a Valente en su sana desautorización de Adorno, aquello de, «después de Auschwitz, cómo no escribir», después del fuego también, cómo no escribir. De lo mucho escrito, cito aquí el blog […]