Cuatro cuentos italianos

Flash, 2013

Cuatro cuentos italianos

La dignidad de un hombre es más importante que la serenidad de una ciudad. Como una madre posesiva, calculadora y fría con el caudal de sus afectos, Venecia me había atado a aquel vaivén de sus mareas. Como una madre cae enferma al ver partir a su retoño, un poco por amor a él, y otro poco por amor a aquel amor que los ha unido, así enfermó Venecia cuando vio partir mis barcos. Pero yo nunca abandoné Venecia, nunca estuve en Venecia quizá. Nunca fui la piedra que se hunde hasta formar parte del fondo turbio en los cimientos corrompidos de esta ciudad. Fui solo el copo de espuma que voló tan alto como las gaviotas y se posó sobre el Rialto para ver los cobres en el cielo de un ocaso siempre insuficiente.