La serpiente de Essex, de Sarah Perry

Siruela, 2017

La historia de amistad entre los dos protagonistas, un párroco y una viuda joven aficionada a la ciencia, se combina con una lista de personajes secundarios que es una delicia: la mujer del párroco, que tiene tuberculosis y ve visiones (¡en azul!); el hijo de la viuda, que asiste al milagro de la vida y la muerte sin pestañear, con los grandes ojos abiertos; el harapiento cazador de topos que recuerda algo al Azarías de Los santos inocentes, y quizá el más logrado: un médico contrahecho, enamorado y malquisto, que no es capaz de cauterizar sus propias heridas.

El libro en el catálogo de la editorial.

Trilogía de la Stasi, de David Young

Harper Collins, 2017

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Han salido ya Hijos de la Stasi y Lobos de la Stasi, muy distintas, las dos trepidantes. En la primera, la voz de la niña internada me evocaba una especie de planto al que intenté dar su propio ritmo. En la segunda, esa visita de Fidel Castro a la DDR: impagable.

El libro en el catálogo de la editorial.

Las hermanas Kopp, de Amy Stewart

Siruela, 2016

En esta primera entrega de la serie, es alucinante la historia de las hermanas Kopp en el Brooklyn de entre siglos, basada en una historia real. Una vez más, la realidad supera con creces a la ficción. Cada una de las tres hermanas parece de un padre y una madre, pero juntas son irreductibles: la primera cata las bondades y maldades del mundo; la segunda, es una apasionada de la colombofilia; la tercera, una niña repipi que sabe coser. En el papel del comisario siempre me imaginé a Tom Selleck, con el bigotazo.

El libro en la página de la editorial.

Las aventuras de Sir Thomas Browne en el siglo XXI, de Hugh Aldersey-Williams

Siruela, 2017

Cuando cumplí 50 años, me regalé unos días en Sintra, un lugar de potentísima energía, con su microclima, y los gritos de las víctimas sacrificadas en la quinta Regaleira (según dice la leyenda) todavía grabados en las facetas de los montes. Allí que me llevé la traducción que me ocupaba entonces, este libro de Hugh Aldersey-Williams, sobre el médico inglés del siglo XVII Sir Thomas Browne. Estaba enamorado, y mi amor de entonces fue unos días a acompañarme. Mi amor de entonces. A veces creo que todos mis fracasos amorosos son como esas urnas que se descubrieron en época de Thomas Browne, y a las que dedicó uno de sus libros más espectrales. Ceniza de otros seres que pueblan nuestra conciencia.

El libro en el catálogo de la editorial.

El amor es la felicidad del mundo, de D. H. Lawrence

Siruela, 2017

Miguel Ángel Herrero Herrezuelo, quien, cuando yo jugaba a hacerme porros, ya había leído a los lakistas ingleses, me pasó un día un libro de Ramón J. Sénder: Novelas ejemplares de Cíbola. Allí leí cosas alucinantes, como un microrrelato sobre un buitre que acecha el cadáver de un mexicano y habla igual que un vate inmisericorde. Y también leí unas páginas que dedica J. Sénder a D. H. Lawrence, vecino de Nuevo México. Me picó la curiosidad, y, tirando del hilo, descubrí un libro de ensayos suyo, Reflections on the Death of a Porcupine and Other Essays, que estaba inédito en castellano. Sin ánimo de llegar a ningún sitio con ello, traduje los ensayos que más me gustaron, breves e intensos, comprometidos con la realidad del ser humano como pocas cosas que había leído. Mandé alguna carta a alguna editorial, proponiéndole la traducción, pero nadie respondió. Por aquellas fechas, una amiga mía escritora, Pilar Fraile Amador, estaba acabando un máster de edición, y me preguntó si tenía algo así breve para su proyecto de fin de máster, para el que tenían que editar, de manera no venal, un librito. Me acordé entonces de los ensayos de Lawrence y se los pasé. Le gustaron, y decidió hacer el proyecto de ese librito. Guardo un ejemplar con mucho cariño. Pasó el tiempo, y cuando le propuse a Julio Guerrero, de Siruela, que editara el libro, le mostré la edición no venal de los tres ensayitos. A Julio le gustó el proyecto, y en la edición de Siruela están revisados y ampliados con tres ensayos más.

El libro en el catálogo de la editorial.

Cicatriz, de Charles Wright

Vaso Roto, 2014

Generosamente, Jeanette Clariond me propuso traducir este libro de un poeta del que ella había traducido ya dos libros. Descubrí un universo fascinante y multiforme que habla de la naturaleza en los Apalaches (esa garza que abre las alas como un pterodáctilo y acecha al pez, cuya secreta ciencia no le vale para saber lo que la garza sabe), la Italia de posguerra, y una aparición espeluznante del cazador Graco, de Kafka.  

El libro en el catálogo de la editorial.

Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness

Debolsillo, 2012

Un monstruo viene a verme

María Casas me propuso traducir este libro de Patrick Ness. Lo he revisado varias veces, para las diversas ediciones que ha sacado la editorial, para la productora de J. A. Bayona; la última vez, para traducir el guion del doblaje, encerrado en un despacho de la productora al norte de Madrid. Siempre que llego a las páginas finales de la trama, lloro. Uno de mis primeros recuerdos es cuando mi madre me llevó al cine a ver Bambi. Yo debía de tener unos cuatro años. Recuerdo el final, la cierva muerta, y el gran ciervo que arropa al cervatillo huérfano. Se nos hizo tarde en el cine, y mi madre cogió un taxi para que volviéramos a casa. Me dijo que no se lo dijera a mi padre, pero, por supuesto, nada más llegar, yo se lo solté, cosas de niños. Recuerdo que se estaba afeitando, y desde entonces, siento una admiración quizá absurda por los hombres que se afeitan por la noche. Cuando murió mi madre, el recuerdo de la cierva muerta se hizo más vivo que nunca. Cada vez que paso por los hilos de la traducción de Un monstruo viene a verme (recuerdo esta imagen de los hilos del texto, que le oí en una película a la traductora de Dostoievski al alemán, Svetlana Geier), vivo esos momentos y me echo a llorar. La última vez, en un polígono industrial al norte de Madrid, en algún día gris del mes de marzo, cuando el cielo me acogotaba, y yo volvía solo hacia la boca de metro, dando patadas a piedras inexistentes, con un llanto sordo encerrado en el pecho, un llanto igual que el miedo: cerval.

El libro en el catálogo de la editorial.

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